Pablo Huneeus
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Para pensarla:

El tercer capítulo de mi novela inconclusa “En la moledera de carne”, trata del rol de la educación privada en desencajar de la normalidad a Camilo Huneeus Guzmán, hoy de 31 años (ver Imagen).

COLEGIO CONTRA FAMILIA
por Pablo Huneeus


«Se ha confiado más que en la ley, en el juicio de los padres y en los sentimientos naturales.» (Código Civil, Mensaje del Ejecutivo al Congreso. Santiago, noviembre 22 de 1855).


«Veni, vidi, vici» (Vine, vi, vencí) escribió Julio César al Senado de Roma el año 47 a. C.


Vine, me digo mientras deambulo, cual león enjaulado, por el salón de embarque del aeródromo de Valdivia. Vi podredumbre en Osorno, y si bien ante el Fiscal del Ministerio Público tuve una esperanza de justicia, temo que no vencí, ni convencí a nadie.


Vuelvo a Santiago con la sensación al cuello de que no hay nada que hacer contra el abuso de menores, menos si quien lo facilita llora en audiencia, y el enamorador ocupa altos cargos.


Mientras Jesucristo a los doce años estaba tan despegado de las pretinas María como para quedarse discutiendo con las eminencias del templo (Lucas 2:41-52) Chile, bajo el influjo de una madre soltera, le confía a cualquier mujer la tuición absoluta de niños y jóvenes.


En este caso, mi hijo Camilo frisando ya los dieciocho aún no logro liberarlo del secuestro por plata a que ha sido sometido desde antes de nacer.


Criado como hijo único de madre «Primípara añosa» (de 35 hacia arriba), y de padre cincuentón, o sea propenso al autismo, en secundaria ya evidenciaba trastornos de conducta, más ciertas pifias como la de hablar con la boca llena y de creerse superior, que clamaban por un modelo de rol masculino, y una firme protección contra los tentados por su físico: alto, de ojos azules, y piel blanca, como gringo.



Aprisionado en un antro de ultraderecha, semejante en su racismo y misoginia a la Colonia Dignidad, lo tenían cual «niño maravilloso» para tías manoseadoras y «boccato di cardinale» para pederastas.


–Entonces, lo escribo en una carta, –dice Papelucho en el libro de Marcela Paz (Ester Huneeus Salas, Premio Nacional de Literatura, 1982).


Santiago, 12 de abril de 2007.
Sra. Carmen Stolzenbach Günther
Directora
Deutsche Schule
Osorno


Estimada Directora:
A medida que me bato en retirada de la vida terrenal, van quedando en evidencia los valores retrógrados que me animan, tan distintos a los de su entorno.


Para mí, por ejemplo, los principales pensadores son los que presento en la obra «Filosofía Clásica» (Platón, Séneca, Cicerón, etc.). Pero he ahí que un alumno de su colegio, junto con informarme que ni regalada quieren semejante lata en la biblioteca, dice que en todo caso “prefiero a filósofos como Ray Bradbury”.


Al igual que Nicanor Parra, encuentro que lo más interesante de la cultura germana es Martín Lutero, tanto por su expresividad, como por su humanismo teologal. Pero ¿estaré equivocado?, la Deutsche Schüle de Osorno produce más seguidores de «Mein Kampf» que de «Von der Freiheit eines Christemenschen» (Sobre la libertad de un Cristiano).


Del mismo modo, me decía Vd., cuando hablamos el año pasado, estar orgullosa de que Camilo hubiese ganado el premio Ruta Quetzal patrocinado por el banco español BBVA 2006 (mes y medio de turismo aventura por toda Iberoamérica). Sin embargo, este viejo no lo está luego de enterarse que el cupo para integrar con gastos pagados tan dilecta expedición de jóvenes top lo obtuvo por fraude.


En efecto, el requisito básico del concurso era presentar al jurado de personalidades una obra original (canción, ensayo sobre las Américas o escultura alusiva) que denotase el nivel de maestría del postulante. La efigie inspiradora, presentada como propia por el mentado vencedor la confeccionó la licenciada en Ornamentación Pública, con mención en Escultura y Pintura Mural, de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile (1988) Laura Eugenia (Kena) Yaksic Orellana, casada con el escultor Miguel Ángel Urriola Muñoz en su taller de forja y orfebrería de calle Arauco 1399, Rahue.


¿Ve Vd.? Otra vez el arcaísmo, en plena digital, de considerar que el fin no justifica los medios y encima, pensar en los otros 300 concursantes que por honestos quedaron en el camino.


¡Figúrese! Soy de los que todavía acatan el cuarto mandamiento (Honrarás padre y madre). Respeto a mi padre, y en las familias Huneeus y Cox, originadas en Bremen y Hampshire respectivamente, no hay precedente de vástagos zarandeando en tribunales al «Pater familias».


Menos, de colegios que amparen aleonar a un hijo contra su familia, y esconderlo en el campo bajo falsa identidad, o usarlo para mendigar. Por $9.600.000.- anuales más la confiscación de nueve propiedades y empresas de familiares míos que según ella le corresponden por tener la tuición es la extorsión feminista, (RIT C-212-2005), que le acogieron en Osorno a Anita Guzmán Valdeavellano, situación que Vd. bien conoce.


Por su parte, el cautivo, de criterio formado ya, afirma que sólo por un vale vista de $54.000.000.- consideraría desistirse de tal apremio en mi contra. ¿Son los valores que Vds. inculcan, money, money ante todo?


Así las cosas, para mí no es cuestión de plata ni de cuántos años llevo yo pagando la colegiatura, es la confabulación contra el padre de familia perpetrada por Vd. en complicidad con otros directivos del mentado establecimiento.


¿Me va a decir que no sabe del síndrome de alienación parental SAP (Eltern-Kind-Entfremdung) y de sus efectos en la vida adulta? ¿Necesito recordarle los motivos, al más puro estilo nazi, que en diciembre 2005, esgrimió la administración para negarse a suscribir conmigo el Contrato de Servicios Educacionales?


Decirme que es por edad —nací en 1940— es apuntarme como inservible para el Reich. Si Nueva Braunau lleva ese nombre en conmemoración a dónde nació el Führer ¿no habrá una Nueva Hadamar en memoria de la célebre planta de eutanasia? ¿Allá debemos ir los padres y abuelos mayores?


Curioso, habiendo sido invitado a tanto colegio y universidad de Arica a Punta Arenas, hay uno en Chile que jamás. Adivine cuál.


Más aún, sólo una vez, en una feria de libros del Parque Bustamante, alguien de Osorno me habló de un posible hijo mío en la Schüle de su digna dirección. No le creí, pues las autoridades del colegio, más que fuera por cumplir la ley, tendrían que haber denunciado tamaña anomalía, como es mantener secuestrado a un niño sin avisarle al papá.


Además, la madre de Anita (Zulema Valdeavellano) me dijo una vez, al pasar por Trumao, que su hija, también única, “se había ido con su familia a vivir a los Estados Unidos”. Caso cerrado me dije; encontró pareja, mejor olvidarse.


Por su parte, la maniobra del abogado Roberto Alfonso Vergara Scholz (Presidente del Directorio del colegio) de cambiarle el apellido Tompkins que le puso su madre al nacer, por el de Huneeus "de más fácil escrituración", sirve para encubrir el cautiverio del niño a fin de cobrar rescate.


Semejante trama me parecía inverosímil hasta saber que Vd., la propia directora, de la mano de Vergara Scholz, acudió a tribunales para inmiscuirse en un asunto tan propio de la potestad del padre, tan íntimo de la familia, como es oponerse a que un hijo tras haber perdido a mitad de año (junio y julio) mes y medio de enseñanza pagada, a final de año vuelva a emprender un ostentoso “viaje de estudios” a Europa. Todo, mientras el mayor de mis hijos hombres vive sus últimos días.


¿Le ha tocado que un hijo suyo se enferme de cáncer y que el día preciso de practicarle la tercera operación, otro hermano del enfermo se aproveche? ¿Cree Vd. que después de tamaña afrenta la familia extendida la va a considerar decente?


Por cierto, la presencia de la máxima autoridad de tan prestigioso instituto apabulló a la jueza suplente, recién recibida de abogado, quien terminó fallando a favor, no del menor, sino de su derecho a compartir con su padre y así poder guiarlo, no al antro de arrogancia y «copy paste» en que se ha convertido el Campus San Joaquín, sino hacia la Universidad Austral de Valdivia, carrera de Ingeniería Naval.

Le saluda cordialmente, (firmado:)

El padre titular de Camilo Jesús Huneeus Guzmán, Rut: 17.353.119–2.


POST SCRIPTUM:
1.- Al momento de escribir dicha misiva no sabía que el Fiscal del Ministerio Público que me atendió, abogado UDI Alex Richard Meeder Thiers, oficiaba también de director del Centro de Padres del mismísimo establecimiento que estaba yo pidiendo investigar. Esto, a pesar de que Artículo 55 de la Ley 19.640, Orgánica Constitucional del Ministerio Público reza: «Son causales de inhabilitación: 1º Tener el fiscal parte o interés en el caso de cuya investigación se trate.»


2.- En el cuartel de la Policía de Investigaciones de Gral. Borgoño 1204 (Depto. Control Fronteras), cuando fui a averiguar si había vuelto Camilo al país, me consultaron de una salida suya por el paso Chungará/Tambo Quemado a Bolivia el viernes 22 de septiembre de 2006 con regreso a Chile por el mismo paso el martes siguiente (26/09/06).


Camino a La Paz, dicho paso fronterizo, a 4680 metros de altura, es un maremagno de burreros a camioneros, que dista 3.168 km de Osorno. A un policía de aduana, algo le llamó la atención de tan estilizado viajero. ¿A qué fue? Ni idea, respondí. En bus son sus buenas 17 horas de Osorno a La Paz y parecen haberlo mandando solo.


No se preocupe, señor Huneeus, dijo la Subprefecto de turno, esta anotación queda aquí no más; de lo demás Vd. se dará cuenta cuando conozca Chungará.

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