Pablo Huneeus
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Capítulo III
COLEGIO CONTRA FAMILIA
por Pablo Huneeus

“Tras toda denuncia hay una víctima que reclama justicia.”
Felipe Bulnes Serrano, Ministro de Justicia, 2010.
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“Veni, vidi, vici” (Vine, vi, vencí) escribió Julio César al Senado de Roma tras derrotar en una campaña relámpago al rey Pharmacio II a orillas del Bósforo.

Vine, me digo mientras deambulo, cual puma enjaulado, por el salón de embarque del aeródromo de Valdivia. Vi algo turbio en Osorno, y si bien ante un fiscal del Ministerio Público creí haber ganado seguridad y protección, temo que no vencí, ni convencí a nadie.

Vuelvo con la sensación, propia de todo chileno, de que no hay nada que hacer contra la delincuencia, menos si el crimen lo cometen mujeres bonitas, rotos con plata, o falsarios de cuello y corbata. Aguántese mejor, es la consabida cantaleta de la autoridad al hombre común, no moleste.

“La ley se acata, pero no se cumple” es el lema patrio de cada ciudad, provincia, y grupo de interés que graciosamente dice ser “la república independiente” de Punta Arenas, de la feria Lo Valledor, o de la cantina del barrio. De mapuche a pirulo, la gente de Chile actúa según los códigos secretos de su tribu, códigos imposibles para el afuerino descifrar y cuyas señales de primera dicen una cosa, y al otro día se entiende que en definitiva significan lo contrario.

Sí, sí, por supuesto, mañana sin falta, cuando en realidad es nica. ¡Tantas veces que dicen blanco, cuando es negro!

En Santiago me agarra el corre, corre nuestro de cada día, pero igual, los estragos de la sustracción a que sometieron a mi hijo se notan. Haber perdido el último verano de su adolescencia para integrarlo al núcleo familiar, empieza a provocarle a su futuro consecuencias irreversibles, peores de las que yo mismo advertí en su oportunidad.

Por mi parte, ¿de qué manera, sino bebiendo resignación y olvido, sobrellevar el fracaso de querer liberarlo del mediopelaje en que lo tienen sumido?

No es por nada que el Código Civil en su mensaje reza: “Se ha confiado más que en la ley, en el juicio de los padres y en los sentimientos naturales.” (Manuel Montt, 1855.)

Pero a punta de excepciones a principios esenciales, los Tribunales de Familia por un lado y el Ministerio Público por otro, han reducido el rol del padre de familia al de un mero pagador de “pensión alimenticia”.

Padres desechables para hijos chatarra. Nuevas generaciones amamantadas con leche artificial, y crecidas sin imagen varonil. Es más de la mitad de la población que actualmente se encuentra expuesta al influjo alienante de directores espirituales, profesores dominantes y fletos indeterminados, todos empeñados en erradicar del alma juvenil al verdadero padre.

De su madre, conozco bien su propensión a la violencia sicológica, pero de esa colegio, tan antiguo y prestigiado, no lo esperaba. ¿Concibe alguien una escuela donde sus máximas autoridades las emprenden contra un padre que paga, sin darle entrada ni voz en la educación de su hijo?

Es lo que ha estado por años haciendo conmigo el Instituto Alemán de Osorno, conducta que se manifiesta en toda su crudeza al correr la directora de ese establecimiento al Tribunal de Familia a presionar contra mi decisión, fundada en sólidos motivos, de que Camilo no integre una dudosa “gira de estudios” para una veintena de sus más germanófilos y acaudalados alumnos.

No debe ser un caso único, las olas vienen de a tres, y capaz que incautando ciertas fichas y tomándole declaración a algunos profesores, se descubriera qué hay tras esa fachada rectilínea de calle Los Carrera, que parece más un centro de reclusión diurna de color amarillo, que una comunidad abierta.

Atención padres de familia y apoderados, niños de colegio y estudiantes universitarios: por ley, a igual que los carabineros y capitanes de buque, los educadores están tan obligados a denunciar “todos los delitos que presenciaren o llegaren a su noticia”.

En efecto, el Código Procesal Penal, (Art. 175, letra e), apunta imperativamente, so pena de cárcel, entre quienes deben denunciar cualquier conducta delictiva a “Los directores, inspectores y profesores de establecimientos educacionales de todo nivel, los delitos que afectaren a los alumnos o que hubieran tenido lugar en el establecimiento.”

Así todo, el organismo de Gobierno encargado de investigar la sustracción física y lavado de cerebro a que han debido someter al niño, no quiere saber nada. Por ese camino no se llega a ninguna parte.

–Entonces, lo escribo en una carta, –dice Papelucho.

Santiago, 12 de abril de 2007
Señora
Carmen Stolzenbach Günther
Directora
Deutsche Schule
Osorno

Estimada directora:
A medida que me bato en retirada de la modernidad, y de la vida terrenal, van quedando en evidencia los valores retrógrados que me animan, tan distintos a los de su entorno.

Para mí, por ejemplo, los principales pensadores son los que presento al lector medio en el libro “Filosofía Clásica” (Platón, Séneca, Cicerón, etc.). Pero he ahí que un alumno de su colegio, junto con informarme que ni regalada quieren semejante lata en la biblioteca, dice que en todo caso “prefiero a filósofos como Ray Bradbury”.

A igual que Nicanor Parra, quien me introdujo en el tema, encuentro que lo más interesante de la cultura germana es Martín Lutero, tanto por su expresividad, como por su humanismo teologal. Pero ¿estaré equivocado?, la Deutsche Schule de Osorno produce más seguidores de “Mein Kampf” que de “Von der Freiheit eines Christemenschen”.

Del mismo modo, me decía Vd., cuando hablamos el año pasado, estar orgullosa de que Camilo ganase el premio Quetzal BBVA 2006. Sin embargo, este viejo no lo está en absoluto luego de enterarse que la efigie presentada al concurso como original de sus propias manos, fuera hecha a pedido por el destacado escultor osornino Miguel Ángel Urriola Muñoz.

¿Ve Vd.? Otra vez el arcaísmo, en plena era cibernética, de considerar que el fin no justifica los medios y encima, pensar en los otros 300 y más concursantes que por honestos quedaron en el camino. Encima, en medio de tanto avance de la computación, sigo considerando piratería que se fotocopien libros, se plagien de Internet ensayos para las tareas, se bajen videojuegos sin licencia o peor, se usen ilegalmente programas.

¡Figúrese! Soy de los que todavía acatan el cuarto mandamiento. Respeto a mi padre y estimo que nada justifica aleonar a un hijo contra su progenitor, esconderlo en el campo bajo falsa identidad o usarlo para mendigar. Por $9.600.000.- anuales más la confiscación de nueve de mis propiedades y empresas que según ella le corresponden por tener la tuición es la demanda que interpuso la veterinaria Anita Guzmán Valdeavellano.

Por su parte, el cautivo, de criterio formado ya, afirma que sólo por un vale vista de $54.000.000.- consideraría desistirse de tal apremio en mi contra. ¿Son los valores que Vds. inculcan, money, money ante todo?

Así todo, para mí no es cuestión de plata ni de cuántos años llevo yo pagando la colegiatura, es la confabulación contra el padre (síndrome de alienación parental SAP) perpetrada con la complicidad de profesores y personal administrativo de la DSO.

¿Necesito recordarle los motivos, al más puro estilo nazi, que en diciembre 2005, esgrimió la administración para negarse a suscribir conmigo el Contrato de Servicios Educacionales?

Decirme que es por edad —nací en 1940— es apuntarme como inservible para el Reich. Si Nueva Braunau lleva ese nombre en conmemoración a dónde nació el Führer ¿no habrá una Nueva Hadamar en memoria de la célebre planta de eutanasia? ¿Allá debemos ir los padres y apoderados mayores?

Curioso, habiendo sido invitado a tanto colegio y universidad de Arica a Punta Arenas, hay uno en Chile que jamás. Adivine cuál.

Más aún, sólo una vez, en una feria de libros, alguien de Osorno me habló de un posible hijo mío en la schüle de su digna dirección. No le creí mucho, pues las autoridades del colegio, más que fuera por cumplir la ley, tendría que haber denunciado tamaña anomalía, como es tener en sus filas a un niño Huneeus concebido por obra del Espíritu Santo.

Además, la madre de Anita me había dicho en mi cara que ella “se había ido con su familia a vivir a los Estados Unidos”, y la maniobra urdida por Roberto Vergara Scholz (Presidente del Directorio del colegio) de cambiarle su apellido original Tompkins por el de Huneeus, sin que yo supiera, fue un eficaz camuflaje para desorientar a padre e hijo.

Semejante trama me parecía inverosímil hasta saber que la propia directora, de la mano del Presidente del Directorio, acudió a tribunales para inmiscuirse en un asunto tan propio de la potestad del padre, tan íntimo de la familia, como es oponerse a que un hijo parta de veraneo a Deutschland über alles, mientras el otro vive sus últimos días.

¿Le ha tocado que un hijo suyo se enferme de cáncer y que el día preciso de practicarle la tercera operación, otro vástago aproveche de obtener por la fuerza un capricho? Por cierto, la presencia de la máxima autoridad de tan prestigioso instituto apabulló a la jueza suplente, recién recibida de abogado, quien terminó fallando a favor, no del menor, sino de su derecho a disfrutar de un padre y de integrarse al núcleo familiar que por sangre le corresponde.

Fue tal el remezón, tan profundas las consecuencias de esa agresión, que llegué a ver ese colegio, en la ruta de Parral, como respaldo intelectual de la violencia sicológica infligida por años a Camilo.

Moraleja: toda moneda tiene dos caras.

Le saluda cordialmente

Pablo Huneeus Cox

Post Scriptum: ni por educación o mínima cortesía, la señora directora respondió o acusó recibo.

Lo otro, al momento de escribir tan amable misiva no sabía que el fiscal del Ministerio Público que me atendió, abogado Alex Meeder Thiers, era director del Centro de Padres del propio establecimiento que se estaba pidiendo investigar.

Tampoco sabía entonces que, además de estar asociado a su colega Vergara Scholz en la administración del colegio, es egresado de la misma universidad.

Artículo 55 de la Ley 19.640, Orgánica Constitucional del Ministerio Público: “Son causales de inhabilitación:
1º Tener el fiscal parte o interés en el caso de cuya investigación se trate.”

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